Seamos honestas: cuando ayer vi esta noticia en mi timeline, me quedé con la boca abierta. Porque hay marcas que parecen inamovibles, eternas, casi mitológicas. Y Dolce & Gabbana era una de ellas. Esa dupla de Domenico y Stefano parecía indestructible. Pues bien, algo ha cambiado.
La presidencia ha pasado a manos de Alfonso Dolce, hermano de Domenico, que refuerza aún más el control familiar dentro de la firma. O sea, que ahora Dolce & Gabbana es... casi solo Dolce. La ironía está servida.
Pero espera,que la cosa va más allá del drama corporativo
Porque esto no es solo un señor que decide dar un paso atrás y disfrutar de la vida. Dolce & Gabbana está negociando una reestructuración de una deuda de aproximadamente 450 millones de euros con sus bancos, y busca además nueva financiación de hasta 150 millones. Eso es mucho dinero, chicas. Y mucha presión.
La casa de moda cerró el año con ingresos de 1.900 millones de euros en 2024-2025 , que no está nada mal, pero el lujo está pasando un momento complicado a nivel global. El mercado chino, que era el gran motor de crecimiento, ha frenado. Y claro, las marcas que dependían de él lo están notando.
Y hablando de China... recordemos que Gabbana fue señalado como el responsable del desastre en redes sociales que la marca protagonizó en China en 2018, cuando unos vídeos de campaña fueron tachados de culturalmente insensibles cancelándose un desfile entero en Shanghái. Una mancha que nunca se borró del todo.
¿Y el lado creativo?
Aquí está el matiz importante, y el que a nosotras más nos interesa como amantes de la moda: tanto Gabbana como Dolce continúan supervisando la dirección de diseño. Así que de momento, la estética recargada, mediterránea y ultrafemenina que tanto caracteriza a la marca sigue en sus manos.
Aunque, seamos sinceras… su participación del 40% en la empresa está siendo evaluada, en un lenguaje que en el contexto de una reestructuración de deuda casi con certeza apunta a un proceso de venta. Si eso ocurre, el cambio sería mucho más profundo de lo que parece ahora mismo.
¿Qué significa todo esto para nosotras?
Dolce & Gabbana siempre ha tenido una relación complicada con los cuerpos que no encajan en su molde. Sus tallas, sus campañas, su estética "muy italiana y muy concreta"… no han sido precisamente un referente de inclusividad. Así que este momento de cambio nos hace preguntarnos: ¿podría esta reestructuración traer también una reestructuración de valores?
Ojalá. Porque una marca con esa historia, ese poder y ese talento creativo podría hacer cosas enormes si decidiera de verdad abrirse a todos los cuerpos.
De momento, seguimos mirando. Y tú, ¿qué piensas de todo esto? ¿Te importa lo que pase con D&G o ya la tenías en la lista negra?
Fuentes:Euronews,Whashington Times
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